
5. Paz Relacional
El objetivo de la técnica de la Paz Relacional es cortar los vínculos de apego que ya no necesitas. El Yo Joven crea sin cesar vínculos más o menos útiles con las personas, los eventos y los objetos de su entorno, pero rara vez hace una selección. Un poco como tu vieja gabardina colgada en el perchero desde tu adolescencia, algunos vínculos permanecen, pero ya no te sirven de nada salvo para atiborrar tu guardarropa relacional.
Cada persona que conoces despierta en ti emociones diferentes. Cada una despierta resonancias bien distintas. Los vínculos de apego, conscientes e inconscientes, jalonan tu recorrido de vida, cargan tus relaciones con los demás, influyen en tus decisiones y alimentan algunos de tus mecanismos repetitivos. Estos vínculos también existen en tus relaciones con las personas que amas profundamente.
Esta técnica aporta el desapego y la distancia necesaria para cultivar serenamente relaciones sanas. De hecho, hacer las paces en tus vínculos no significa en absoluto que abandonas a la otra persona o que ya no la quieres. Simplemente implica eliminar lo que ya no funciona en tus vínculos para dar más espacio a los aspectos positivos de tus relaciones. La imagen metafórica de un recién nacido resulta muy apropiada aquí. Durante el embarazo, el vínculo del cordón umbilical es vital. Sin embargo, al nacer, resulta igualmente crucial cortar ese mismo cordón para que el recién nacido ocupe plenamente su lugar como pequeño humano. Y cortar ese cordón no hará que sus padres lo amen menos. Todo lo contrario.
La técnica de la Paz Relacional también abre la puerta a perdonar lo que carga una relación. El perdón comporta aquí dos fases indispensables: la del autoperdón y la del perdón hacia el otro. Este proceso de perdón es esencial para deshacerte de tus arrepentimientos, tu culpa o tu rabia más o menos conscientes. Esto te permite aligerarte de una carga y recuperar tu libertad dentro de esa relación. El perdón hacia el otro se hace con la intención de sentirte mejor. El perdón es un acto liberador que permite que el dolor se disuelva y que permite volver a ser protagonista de tu vida, dejar de sufrirla, ser más fuerte. El perdón es entonces una elección que haces por ti, por tu bienestar. Hacer la Paz Relacional te permite conservar solo lo bueno, quedarte solo con el amor.
Como el perdón libera, es sano hacer las paces con todo el mundo para extender sus beneficios. Puedes adaptar la técnica según el tipo de relación en la que quieras trabajar:
Las personas vivas que amas (hijos, amigos, pareja, etc.). La Paz Relacional permite aquí evitar la acumulación de rencor o de expectativas frustradas. Esto permite sanar la relación, consolidar sus bases y volver a empezar desde cero.
Las personas fallecidas (recientemente o hace mucho tiempo, amadas o no). Con el objetivo de liberarte de las repercusiones de esa partida en tu vida y de conservar un recuerdo sano y ligero.
Las personas neutras (ni amadas ni odiadas, como tus colegas o un mesero poco amable). Para aligerar, o mejorar, el ambiente general en tu vida. Evitar los rencores pasajeros debidos a una mala comunicación en el momento.
Los enemigos presentes o pasados (agresores, acosadores, manipuladores, conductores imprudentes en la carretera, etc.)
La Paz Relacional favorece un proceso de reapropiación profunda de tu existencia y te ayuda a retomar el camino sobre buenas bases.
Esta técnica se describe en el marco de una guía para un tercero. En autohipnosis, sigue los pasos guiándote a ti mismo.
Llevar a la persona a dirigirse a un lugar seguro (cerca del árbol, por ejemplo).
Hacer venir a la persona con quien el guiado desea hacer las paces.
Sugerir que, aunque no aparezcan claramente, uno o varios vínculos existen realmente entre ellos. Encontrar ese vínculo concreto que une a la persona con la otra. Si es necesario, usar pintura en aerosol o polvo mágico para hacer visible el vínculo. La persona también puede pedirle a uno de sus aliados que se lo muestre. Tener en cuenta que este vínculo puede aparecer bajo cualquier forma (madera, cadena, arcoíris, liana, hilo, luz, etc.).
Hacer describir el vínculo. ¿Cuáles son su textura, su grosor, su forma, su solidez, etc.?
Hacer describir también la manera en que este vínculo está conectado al cuerpo. ¿A qué parte del cuerpo está atado?
Tomarse el tiempo necesario para hacer sentir bien este vínculo y tomar la decisión consciente de la etapa del perdón. Según el caso (vivo o fallecido, amado u odiado, etc.), es posible que el perdón parezca más difícil. Deberás entonces usar imaginación, estrategia y convicción para lograr que se pronuncien bien las dos fases esenciales, es decir, el autoperdón y el perdón al otro. No dudes en instalar un muro indestructible entre la persona guiada y la persona odiada, o en hacerle vestir una capa de invisibilidad; también es posible la protección de uno o varios de sus aliados. Si es necesario, utiliza la técnica del Escáner para aliviar las cargas emocionales antes de perdonar, o libera la palabra si algo parece atascado en la garganta.
- Hacer decir ahora en voz alta: · «Te perdono (por mí)».
El «por mí» se utiliza en caso de perdón a una persona odiada.
Recordatorio: si la Paz Relacional se realiza con un agresor, proceder rápidamente. De igual manera, tomarse todo el tiempo necesario si se trata de una persona amada. Ya que retirar el vínculo no cambia nada al amor, más vale aprovechar el momento.
Hacer retirar lo que queda del vínculo y verificar si el vínculo retirado dejó marcas particulares. En ese caso, invitar a la persona a colocar algo que le haga bien (pomada mágica, agua fresca, polvo de estrellas...).
Opción: hacer intercambiar luz o un regalo con la persona si se trata de un ser amado.
Ofrecer entonces el regalo imaginario más hermoso posible y asegurarse de recibir un regalo generoso a cambio.
Opción: en el universo interior de la persona guiada, hacer colocar a la persona con la que cortó el vínculo en el lugar adecuado.
