
El cerebro en estado modificado
Tu estado de vigilia normal es el que te permite pensar adecuadamente y funcionar bien en el día a día. Te ayuda a captar una multitud de información sobre el entorno que te rodea, los gestos por realizar, las tareas por ejecutar. De hecho, el estado de vigilia normal pone tu atención simultáneamente en numerosísimos elementos.
Paralelamente a este estado de vigilia, también experimentas a diario el estado de conciencia modificado sin siquiera darte cuenta. En efecto, cuando la intensidad de los estímulos a tu alrededor disminuye, tu cerebro sufre una carencia de información. Entonces empieza a recogerla en las imágenes de tu inconsciente. Esto es lo que ocurre cuando sueñas despierto con tus vacaciones durante una conferencia poco apasionante o en un trayecto en metro.
El estado modificado de conciencia surge regularmente cuando te concentras en:
Una tarea específica como la lectura de un libro, la realización de una actividad creativa (dibujar, pintar, hacer una maqueta, etc.)
La realización de una tarea repetitiva (doblar ropa, lavar los platos, ordenar, etc.)
Una actividad monótona y poco estimulante (esperar en fila, ver un programa aburrido, etc.) Otras actividades relajantes como caminar en la naturaleza, cantar, escuchar música o incluso, para algunos, conducir, también te transportan a ese estado de relajación que a veces hace perder la noción del tiempo.
¿Qué sucede entonces? Poco a poco, olvidas la realidad exterior para entrar en una realidad interior. Es un poco como si los estímulos a tu alrededor ya no bastaran para distraerte. Entonces vas a buscar ideas, en tu interior, para ocupar tu mente.
Las técnicas de la Méthode Dolfino® te permiten partir voluntariamente a la aventura en tu propio universo para observarlo y mejorarlo. Esto es posible gracias a la inducción de un estado modificado de conciencia. Este estado también se llama «trance» (transporte, paso de un estado a otro). Para provocar este estado, hay que hacer una inducción. Es el mecanismo por el cual se entra en un estado modificado de conciencia. Es un poco como el pasillo que hay que atravesar antes de llegar a la puerta del inconsciente.
Después de la guía, recuperarás tu estado de vigilia normal. Tu inconsciente, en cambio, saldrá transformado, porque habrá comprendido que puede expresarse y sentirse mucho mejor. Tu inconsciente se convierte entonces en tu aliado y la comunicación se vuelve más fácil.
Al vivir la experiencia de la Méthode Dolfino®, resulta cada vez más fácil dejar que tu inconsciente se exprese, para tu mayor bienestar.
Así, de vuelta en tu estado de vigilia normal, será más fácil dejar que se manifieste el pleno potencial de tu realidad interior.
Al experimentar el estado de trance gracias a las técnicas de la Méthode Dolfino®, obtendrás resultados sorprendentes.
¿Por qué funciona tan bien? A pesar de numerosas investigaciones, esto sigue siendo difícil de explicar en el plano científico. Sin embargo, en las últimas dos décadas, algunos estudios4 han demostrado que el estado hipnótico sí modifica el funcionamiento del cerebro y genera cambios reales. Este estado es variable. En efecto, así como es posible estar más o menos concentrado o dormir más o menos profundamente, también existen diferentes niveles de trance.
Ejemplo: lees una novela policial cautivadora. Entonces estás en un trance ligero. Estás en un estado de gran receptividad con todos tus sentidos alerta. Las imágenes mentales fluyen y te sumerges en la historia. Te sientes en pleno dominio de tus facultades. Se trata de un estado favorable para el surgimiento de ideas creativas.
En ese momento, las sugestiones hipnóticas afirmativas son muy bien recibidas y se convierten en poderosas herramientas de cambio.
Un poco más profundamente, se encuentra la trance media. En ese momento te encuentras en un estado de disociación. Tu dimensión inconsciente toma el control por sobre tu estado de vigilia habitual. Tu dimensión mental, la que razona, analiza y critica, tiende a ralentizar sus funciones. Durante una trance media, escuchas todo, pero no reflexionas.
Es el nivel de trance más propicio para las técnicas de la Méthode Dolfino®.
En cuanto a la trance profunda, no se utiliza en la Méthode Dolfino®. En este estado, la actividad mental consciente es casi inexistente y el cuerpo está flácido y sin tono. Este tipo de trance se utiliza cada vez más en cirugía para disminuir considerablemente las dosis de anestésicos.
4 Maquet, P. et al., Biological Psychiatry, 1999, 45, p.327.
Sin importar la calidad de la técnica y del acompañamiento, hay bases esenciales que se deben respetar. Toda persona que desee ver cambios en su vida debe estar profundamente motivada y los cambios deseados deben estar en concordancia con sus valores, de lo contrario, incluso las mejores herramientas no tendrán ningún efecto.
Por lo tanto, es imposible obligar a una persona a hacer algo contrario a sus valores utilizando las técnicas de la Méthode Dolfino®.
Como guía de la Méthode Dolfino®, solo guías, muestras el camino. En efecto, la profundidad de la trance es escogida invariablemente por el inconsciente de la persona guiada, en función de su objetivo. Puedes ajustar tus inducciones para ayudarla a ir más o menos profundo en su mundo interior, pero no puedes forzarla.
Además, este estado de conciencia modificado se revela mediante ciertos signos físicos, llamados signos de trance, cuya enumeración en la « Stanford hypnotic susceptibility scale » se considera una referencia desde 19655. Esta escala permite medir la reactividad de los sujetos en estado de trance en un contexto de inducción hipnótica.
Existe también otra escala de referencia, la de Davis & Husband, elaborada en 1931.
Nivel 5: Sugestión posthipnótica simple (dedos pegados entre sí)
Nivel 7: Sugestión posthipnótica más compleja (manos que se mueven juntas)
Nivel 10: Catalepsia ocular (imposibilidad de mover los globos oculares)
Nivel 11: Sugestiones posthipnóticas complejas (cambiar de silla, por ejemplo)
5 traducción libre – para más información: http ://sciencepole.com/hypnotic-susceptibility/ o http ://www.comment-hypnotiser.com/science-et-hypnose/
Para maximizar la eficacia de las técnicas de guía de la Méthode Dolfino®, se buscan los signos de trance de los niveles 4 a 7 para las primeras experimentaciones. Luego, se apuntan los niveles 6 a 10 cuando el guiado está más familiarizado con el proceso de descenso en su universo interior.
Otras investigaciones, entre otras la del equipo de H. Szechtman6 de la Universidad canadiense de Waterloo, se centran en las ilusiones perceptivas. La del equipo de S. Kosslyn en Harvard, por su parte, trata sobre la modulación de la percepción de los colores bajo hipnosis7. Todos estos estudios parecen demostrar la presencia de un estado de conciencia distinto cuando un individuo se encuentra bajo hipnosis.
En 2003, trabajos realizados por el equipo de investigadores de P. Rainville8 confirman que los cambios subjetivos vinculados a la hipnosis van acompañados de modificaciones en la actividad neuronal.
De hecho, parece que el cerebro bajo hipnosis genera más ondas cerebrales alfa, ondas eléctricas emitidas por el cerebro y medibles mediante electroencefalograma. Las ondas alfa se caracterizan principalmente por un estado de relajación física y mental. Este estado favorece un mejor acceso al potencial creativo, a la vez que facilita la resolución de problemas, equilibra las emociones, estimula la memoria y apoya el aprendizaje.
Mucho más recientemente, en 2016, un estudio publicado en la revista Cerebral Cortex9 permite identificar las zonas del cerebro activadas, desactivadas y conectadas entre sí durante el estado de trance.
Los investigadores observan allí tres modificaciones importantes en el funcionamiento cerebral:
La actividad de las neuronas aumenta en una zona implicada en la concentración para la resolución de un problema. D. Spiegel, uno de los autores del estudio, señala que esto «explica que una persona hipnotizada esté tan absorta que ya no le importe nada más».
Para permitir que el cerebro perciba mejor lo que sucede en el cuerpo, los intercambios neuronales son más intensos entre dos de las regiones que gestionan la flexibilidad cognitiva y la conciencia de sí mismo (la corteza prefrontal dorsolateral y la ínsula).
En cambio, la conectividad de la corteza prefrontal dorsolateral con otras redes cerebrales parece disminuida, lo que podría explicar que la acción y la conciencia se disocien cuando un individuo está bajo hipnosis. «Gracias a esto, los pacientes pueden ver las cosas de otra manera, pensar y comprender de forma diferente. No se cambia lo que ha sucedido con alguien, sino la percepción que se tiene de esa persona» (A. Guillot, autora del estudio).
6 Szechtman, H. et al., PNAS, 1998, 95, p.1956.7 Kosslyn, S.M. et al., American Journal Psychiatry, 2000. 157, p.1279.8 Barili, D. Forum Editions del 27 de enero de 2003, Volumen 27, número 18.9 http://med.stanford.edu/news/all-news/2016/07/study-identifies-brain-areas-altered-during-hypnotic-trances.html
