
La inducción
La inducción es la etapa que precede y permite la entrada en un estado modificado de conciencia.
El trance es ese estado modificado de conciencia, un estado en el que tu atención se desconecta, en el que tu consciente «hace una pausa». El trance permite entonces disminuir tu actividad cerebral consciente para dejar espacio a tu inconsciente, tu Yo Joven.
Existen diferentes formas de conectarse a este estado modificado de conciencia que se encuentra entre la vigilia y el sueño. La duración de las técnicas es variable, desde unos minutos hasta más de una hora.
La inducción por disociación es una de ellas. Permite acceder al estado de trance distrayendo al Yo Racional. La Méthode Dolfino® lo invita a relajarse para que deje de interferir con el Yo Joven. Entonces se vuelve posible trabajar con el inconsciente para activar sus recursos internos. Las etapas de inducción de la Méthode Dolfino® son adaptables a todas las situaciones y a todas las personas, y duran entre 3 y 20 minutos, dependiendo de la profundidad de trance buscada.
Los siguientes elementos son indispensables para lograr un trance adecuado durante una sesión guiada o autoguiada:
- Observar atentamente a tu pareja para percibir los indicios de su estado de trance (sesión guiada)
- Establecer un contacto físico estable y seguro (sesión guiada)
- Crear y mantener la sincronización (durante la inducción de trance y durante el resto de la sesión guiada)
La inducción por disociación consta de cinco etapas. A menudo es necesario repetirlas en bucle varias veces antes de hacer la profundización, que permite aumentar la disociación, sobre todo en las primeras sesiones con una persona nueva.
Esta etapa consiste en fijar la atención de la persona guiada en un punto preciso situado justo encima de la línea de las cejas. Esta focalización puede hacerse de diferentes maneras, es decir, fijando:
Esta etapa consiste en prestar atención y enumerar todo lo que sucede en la otra persona. Al hacerlo, le haces saber a su Yo Joven que es visto y que lo acompañas en cada instante. La ratificación implica mencionar en voz alta todo lo que observas como señales de trance y de colaboración en la persona guiada (o en ti mismo en una sesión autoguiada):
Basta con observar y nombrar. Por ejemplo: «¡Ah! Los ojos parpadean, la mano se mueve... muy bien... el brazo tiembla... traga saliva, etc.»
Durante esta etapa, el objetivo es fomentar la disociación del Yo Racional respecto del Yo Joven. Por lo tanto, debes adaptar tu lenguaje cuando hables del cuerpo de la persona guiada. Para ello, utiliza los artículos definidos (el, la, los, las) y no los determinantes posesivos (tu, mi...). Por ejemplo, di: «la nariz inspira, los dedos se mueven», en lugar de «tu nariz inspira, tus dedos se mueven».
Durante un vuelo entre Tombuctú y París, Edgard Copiloto le dice a William Elpiloto:
¡Mira! Tu ala está toda sucia. Elpiloto se mira rápidamente los dos brazos y replica:- ¿De qué hablas?
Copiloto aclara:- Quiero decir que el ala del avión está sucia...
El Yo Joven necesita ánimo frecuente para sentirse seguro y aprovechar al máximo toda su capacidad de cambio y transformación. Utiliza entonces en abundancia frases como: «Eso es...», «Exactamente...», «Perfecto...», «maravilloso», etc.
Algunas personas tienen mecanismos racionales muy arraigados. Su mente permanece constantemente en primer plano con un control de cada instante. Esto hace que la disociación entre el Yo Racional y el Yo Joven sea un poco más compleja. Con este tipo de persona, es esencial profundizar más la trance utilizando una inducción en tres tiempos: preinducción, inducción y profundización.
La preinducción busca favorecer la relajación y fatigar la mente para volverla más receptiva a la inducción. En efecto, crear confusión de forma voluntaria disminuye la claridad intelectual y el control. Por otra parte, usar la saturación mental sobrecargando al Yo Racional de información también debilita su resistencia.
Se recomiendan las siguientes herramientas y métodos en la preinducción:
- Gafas de cromoterapia de color violeta o verde favorecen la relajación mental y física, así como la imaginación (duración de 5 a 10 minutos).
- Diapasón (50Hz) cuyo sonido y vibraciones predisponen a la trance
- Respiración profunda que incita a la relajación y a la toma de conciencia de las sensaciones corporales
- Ritmos de tambor o de sonaja que favorecen la desconexión del Yo Racional y el despertar del Yo Joven
- Enfocar la mirada en un péndulo, un objeto o un punto preciso de la habitación para acentuar la fatiga ocular y ralentizar el flujo de pensamientos.
- Ratificación de todo lo que observas en los planos Verbal, Auditivo, Kinestésico, e incluso Olfativo y Gustativo. Esto es lo que se llama el VAKOG.
En cuanto a la ratificación en relación con los sentidos, observa bien qué sistema de representación del VAKOG parece predominante en la persona a la que acompañas. Modifica entonces tu lenguaje en consecuencia para formular tus preguntas según su sistema preferencial.
A una persona visual, le preguntarás: «¿Qué imágenes ves en tu cabeza? ¿Qué ves a tu alrededor?»
Si la persona es más bien auditiva: «¿Qué te estás diciendo en este momento? ¿Qué escuchas?»
Y si es de naturaleza kinestésica: «Tómate el tiempo para entrar en contacto con lo que hay ahí... Siente lo que mis palabras te sugieren».
La persona guiada hace una cuenta en voz alta de 300 a 0 alternando saltos de «-3» y de «+2» mientras el guía le habla de cualquier cosa alternando su discurso de un oído a otro.
La persona guiada nombra un color diferente cada vez que el guía le toca un hombro según un ritmo irregular.
La persona guiada marca un ritmo preciso en sus muslos mientras el guía genera confusión contándole una historia caótica o cantando alternando de un oído a otro.
El guía le pide a la persona guiada que cierre los ojos al exhalar y que abra los ojos al inhalar siguiendo su ritmo respiratorio, y luego desincroniza sus instrucciones de manera incoherente.
El guía utiliza una metáfora con juegos en el tiempo, por ejemplo: «Hoy me levanté pensando en mañana, pero ayer creía que mañana sería hoy, cuando en realidad es justo ahora que pienso en ayer, mientras que mañana ya pasó y el presente ya está pasando.»
La inducción hipnótica desencadena la disociación del Yo Racional y deja el campo libre al yo joven. La inducción seguirá los mismos cinco pasos que aprendiste anteriormente:
El uso de la burbuja y del anclaje es una hermosa transición previa a la profundización.
Utilizar la burbuja consiste en invitar a la persona guiada a crearse una burbuja de protección que permita que todo lo bueno llegue hasta ella, pero que actúe como una barrera para mantener alejado todo lo inútil o dañino.
El anclaje busca alentar a la persona guiada a centrarse en sí misma, a instalarse bien en el momento presente y a alinearse con su objetivo. Para lograrlo, pídele que se enraíce visualizando espirales de luz o raíces que penetran profundamente en la Tierra. Luego, invítala a hacer lo mismo con una espiral que sale de la parte superior de su cabeza y se conecta con una fuente de luz de su elección. Después vendrán una o varias herramientas de profundización, como la bajada de la escalera, el tobogán, el ascensor, la caminata por el bosque, el cráneo de vidrio, etc.
Jean Filiatre «Hypnose et magnétisme, somnambulisme, suggestion, télépathie, influence personnelle: cours pratique» - 1905
Para profundizar la trance, puedes recurrir a estos procedimientos según lo que mejor le convenga a la persona guiada.
Bajada de varios niveles en ascensor con gestos del brazo
Uso de una sugestión directa mencionando, por ejemplo, que la trance será cada vez más profunda cada vez que pronuncies un color
Uso de la retroalimentación, es decir, utilizas nuevamente el poder del doble vínculo especificando, por ejemplo, que cada nueva inspiración hará que se duplique la profundidad del estado de trance.
Uso de cualquier otro método cuyo principio sea crear fatiga ocular, como el método del cráneo de vidrio.
El estado de conciencia modificado debe, por supuesto, preservarse durante toda la sesión de la Méthode Dolfino®. Para lograrlo, ratifica lo que observas en la otra persona (o en ti mismo) a lo largo de la sesión y compártelo frecuentemente en voz alta. Además, hay que mantener los estímulos frecuentes y el uso de un lenguaje que favorezca la disociación cada vez que hagas referencia a una parte del cuerpo.
7 Aquí se utiliza el término «bajada», pero también es posible profundizar un estado de trance evocando sensaciones de ligereza, como elevarse en el aire o flotar en el agua.
- Coloca tu índice en su frente, entre las cejas, sugiriéndole que ese dedo es luminoso como un pequeño sol o un diamante
- Luego, sugiriéndole que imagine que el cráneo es transparente como el vidrio para que pueda ver a través de él
- Desplazar tu dedo hasta la parte superior de su cráneo, indicándole que siga fijando la luz que ve por transparencia desde el interior.
- Animar a la persona guiada a fijarla cada vez más intensamente.
- Sugerir que mientras más se prolongue la fijación, más se profundiza la trance.
- Sugerir que en el momento en que presiones el cráneo, la luz entrará en la cabeza por una pequeña trampilla en la parte superior del cráneo y descenderá por el cuerpo para relajar todos los músculos a su paso, con el fin de entrar más profundamente en trance.
- Presionar el cráneo (como para hacer entrar la luz al interior). En ese momento puedes emitir un sonido significativo.
