
¿Qué es la hipnosis?
La hipnosis es un fenómeno natural y espontáneo que usamos a diario sin darnos cuenta. ¿Sorprendente, no? No tanto. Este estado hipnótico se produce, por ejemplo, cuando conducimos nuestro auto por un trayecto conocido y pensamos en cualquier otra cosa sin que eso afecte nuestra habilidad para controlar el vehículo. También ocurre cuando miramos una película y las emociones de los personajes nos arrastran a nuestros propios pensamientos y nos transportan a universos imaginarios sin relación con el momento presente.
Este estado hipnótico ocurre, en un adulto, entre 10 y 12 veces al día aproximadamente. Por eso es inútil luchar contra él, ya que está en nosotros y, quién sabe, podría sernos útil. Hablamos de estado hipnótico o de estado modificado de conciencia.
¿Se usa desde hace mucho tiempo?
La hipnosis sigue siendo un misterio para muchas personas que la consideran magia o charlatanería. En realidad, la hipnosis es solo una técnica conocida desde tiempos ancestrales. La primera descripción de una sesión de hipnosis se encontró en Egipto, en una estela de más de 3000 años de antigüedad. Ramsés II habría utilizado la hipnosis para motivar a sus soldados antes de la batalla… Como para demostrar que todo esto no es nuevo.
Incluso se puede pensar que la hipnosis surgió junto con el lenguaje, en forma de ritos, cuentos, fábulas, simples conversaciones… Como sucede hoy en la terapia.
A lo largo de los siglos, la hipnosis se utilizará efectivamente en la atención médica y en la psicología.
En el siglo XVIII, un médico alemán, Frantz Anton Mesmer (que nada tiene que ver con el hipnotizador de escenario de hoy en día), desarrolló una terapia basada en el «magnetismo animal», un fluido que, según él, poseería todo ser humano. Realizó entonces experimentos colectivos que atrajeron a las multitudes.
En el siglo XIX, James Braid, cirujano escocés, desarrolló la hipnosis para lograr la anestesia en cirugía, con éxito.
Un poco más tarde, en Francia, el neurólogo Jean Martin Charcot experimentó con la hipnosis en relación con sus investigaciones sobre la histeria. Uno de sus estudiantes, el célebre Sigmund Freud, fundador del psicoanálisis, continuará por este camino trabajando sobre los recuerdos traumáticos reprimidos.
Hoy en día, la hipnosis se ha convertido en una herramienta terapéutica de pleno derecho, gracias entre otros a los trabajos de Milton Erickson, célebre psiquiatra estadounidense que dio origen a una hipnosis moderna y permisiva, en la que el paciente es el protagonista de sus propios cambios.
Y…¿todo el mundo lo logra?
No se necesitan poderes especiales ni ningún fluido particular para practicar la hipnosis. Es una técnica que se aprende y que está al alcance de todos. Hablándole a alguien de cierta manera, se le ayuda a entrar en un estado hipnótico. Es entonces cuando la imaginación toma el control y absorbe toda la concentración de la persona, que termina por soltar el control y relajarse por completo.
Con la Méthode Dolfino aprenderás a ir más rápido y a convertirte en un experto en la inducción de la trance* hipnótica.
- la palabra trance suele dar miedo cuando en realidad se trata simplemente de un tránsito entre el estado de vigilia y el estado hipnótico.
¿Duermo si quiero?
En la mitología griega, «Hipnos» es el dios del sueño. Entonces, ¿en definitiva, dormimos cuando estamos en hipnosis?
Pues no, no dormimos cuando estamos en estado de hipnosis. Es un estado de disociación entre una parte consciente y una parte inconsciente de nuestra mente, que permite que nuestro inconsciente esté disponible para efectuar los cambios deseados en un estado de hipervigilancia.
Así que aunque los hipnotizadores de espectáculo usen la palabra «duerme» para poner a los espectadores en trance, la hipnosis no es sueño. Si eso no es confusión…
¿Podemos perder los estribos?
Entonces, ¿perdemos el control en estado de hipnosis? De hecho, podemos seguir conscientes de lo que sucede, incluso durante el trance hipnótico más profundo. Podemos recordarlo todo, movernos si nos apetece. La hipnosis es un estado natural que se reproduce artificialmente con fines terapéuticos.
Hay que recordar que el estado hipnótico lo produce la persona que desea entrar en él. El hipnotizador es solo una ayuda para lograrlo. No hipnotiza a nadie. Ayuda a la persona que lo solicita a entrar en estado de hipnosis a la profundidad necesaria para efectuar los cambios deseados.
Coc coc codec… ¿voy a hacer de gallina?
Que sepamos, no existe ningún concurso internacional, con video de por medio, de la mejor gallina bajo hipnosis. En los espectáculos de hipnosis, los espectadores que se entregan a todo tipo de ocurrencias bajo hipnosis lo hacen sobre todo porque desean hacerlo y saben que se van a divertir. También hay que saber que las personas muy sugestionables, aquellas propensas a caer en hipnosis instantáneamente, representan alrededor del 15% de la población. Así que quizás no estés listo para comer grano, salvo que te guste comer palomitas en el cine…
Ahora que hemos aclarado esto y que estamos en la misma sintonía, te invitamos a descubrir la hipnosis Méthode Dolfino®.
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